Jerusalén se encuentra estudiando la posibilidad de construir una nueva planta nuclear, el argumento por supuesto legítimo alude a la excesiva dependencia externa de hidrocarburos, la cada vez mayor incapacidad de la compañía eléctrica nacional para el suministro de energía a todo el país y la alta polución del aire ocasionada por las centrales hidroeléctricas.
Este anuncio no tendría mayor repercusión sino estuviéramos haciendo referencia a uno de los principales aliados y protegidos de Estados Unidos y, si no existiera aún una tensa calma por las iniciativas de Irán orientadas hacía los mismos fines y utilizadas por la coalición pro-EUA para instigar al mundo contra el país árabe so pretexto de que este es una amenaza a la seguridad y estabilidad de la región y del mundo.
Si bien esta decisión no esta aún aprobada pese a que gozaría del respaldo de un gran número de importantes funcionarios israelíes, resulta interesante esperar la respuesta de la comunidad internacional y de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que en ocasiones similares y cuando se trata de países denominados “parias” o “del eje del mal”, han respondido al más mínimo indicio o pronunciamiento de actividades nucleares de una manera nada amistosas y al contrario amenazante e incluso coercitiva.
¿Acaso porque se trata de Israel el mundo debe confiar a ciegas en sus buenos propósitos y fines pacíficos? Me temo que la respuesta es obvia, sin pretender desestimar el beneficio de la duda, los antecedentes de Israel no precisamente como un país pacífico con acciones militaristas únicamente defensivas, de respeto a los derechos humanos o a la soberanía de los pueblos; nos permiten concluir que existen motivos y agravantes suficientes para considerar tan o más peligroso a Israel que a Irán. Después de todo, no podemos olvidar las históricas ambiciones perseguidas por Estados Unidos con apoyo de Israel y viceversa.
Pese a que en la esfera internacional las manifestaciones son poco lógicas para el derecho internacional y la paz, aunque muy comprensibles para los intereses de las grandes potencias; en aras de mantener la desgastada legitimidad, los “gendarmes” del mundo deberán cuidar con cautela la respuesta que den a la iniciativa israelí.
Por. Melania Noemí Carrión G. (Artículo publicado en Diario La Hora, en agosto de 2007)
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miércoles, 14 de mayo de 2008
¿Una nueva planta nuclear en Israel?
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Relaciones Internacionales
Las críticas relaciones anglo-ruso
La expulsión de cuatro diplomáticos rusos por parte de Gran Bretaña, como respuesta a la negativa rusa de extraditar a Andrei Lugovoi, un ex – empleado de la KGB acusado en Londres del asesinato de Alexander Litvinenko también ex miembro de la KGB, supone un importante retroceso en las relaciones entre ambos países. Aún cuando Putin haya calificado de mini-crisis diplomática a la tensión de los últimos días, la respuesta dada por NU, la UE y EUA, en forma de presión apoyando la tesis británica e incluso el anuncio ruso de responder expulsando a diplomáticos británicos, no hace otra cosa, que explicitar un preocupante quiebre en las relaciones.
La respuesta rusa, es convincente: su legislación y la misma Convención Europea de extradición (1957), permite que Rusia se niegue a la extradición de sus ciudadanos. Sin embargo, los líderes mundiales han emprendido en una campaña mediática de presión acusando a Rusia de aplicar su legislación de manera selectiva. La atención que Londres ha dado a este caso responde a la necesidad de mantener una imagen de seguridad para los magnates y multimillonarios ante los cuales Londres tiene que responder. Rusia en Derecho ha propuesto lo que su legislación le permite: juzgar a Lugovoi en su propio país; pero ya el capricho británico se ha negado a tal posibilidad.
No hace falta mayor análisis para ver que este capricho tiene además tintes políticos. Pero Rusia no se queda rezagado, tanto más cuanto que, en enero los mandos militares hicieron pública la nueva forma que adquiriría la doctrina militar y en síntesis pretende convertir a Rusia en el árbitro geopolítico de los conflictos mundiales. Europa y EUA saben que Rusia en un jugador internacional importante: su ubicación geográfica, su capacidad en recursos y la influencia en estados denominados “informes”, sugiere no desconocerlo como potencial amenaza.
Condoleezza Rice ha insistido en que Rusia debe proceder a la extradición, pero nada dice de su negativa a extraditar al terrorista Posada Carriles refugiado en EUA. Gran Bretaña nada dice de los pedidos rusos de extradición de Borís Berezovski, Yuli Dúbov y otros. Nuevamente las potencias mundiales, interpretan el derecho internacional, en función de sus intereses particulares y no reconocen a los demás países esta posibilidad.
Por Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora en julio de 2007)
ncarrion@uasb.edu.ec
La respuesta rusa, es convincente: su legislación y la misma Convención Europea de extradición (1957), permite que Rusia se niegue a la extradición de sus ciudadanos. Sin embargo, los líderes mundiales han emprendido en una campaña mediática de presión acusando a Rusia de aplicar su legislación de manera selectiva. La atención que Londres ha dado a este caso responde a la necesidad de mantener una imagen de seguridad para los magnates y multimillonarios ante los cuales Londres tiene que responder. Rusia en Derecho ha propuesto lo que su legislación le permite: juzgar a Lugovoi en su propio país; pero ya el capricho británico se ha negado a tal posibilidad.
No hace falta mayor análisis para ver que este capricho tiene además tintes políticos. Pero Rusia no se queda rezagado, tanto más cuanto que, en enero los mandos militares hicieron pública la nueva forma que adquiriría la doctrina militar y en síntesis pretende convertir a Rusia en el árbitro geopolítico de los conflictos mundiales. Europa y EUA saben que Rusia en un jugador internacional importante: su ubicación geográfica, su capacidad en recursos y la influencia en estados denominados “informes”, sugiere no desconocerlo como potencial amenaza.
Condoleezza Rice ha insistido en que Rusia debe proceder a la extradición, pero nada dice de su negativa a extraditar al terrorista Posada Carriles refugiado en EUA. Gran Bretaña nada dice de los pedidos rusos de extradición de Borís Berezovski, Yuli Dúbov y otros. Nuevamente las potencias mundiales, interpretan el derecho internacional, en función de sus intereses particulares y no reconocen a los demás países esta posibilidad.
Por Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora en julio de 2007)
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Relaciones Internacionales
Porto Alegre, experiencia de una izquierda pro-activa
Después de la caída del comunismo el mundo asistió al imperio de una visión minimalista de la democracia caracterizada por la representación y las elecciones como mecanismo de articulación entre los ciudadanos y el Estado. Pero los cuestionamientos a las virtudes de la democracia liberal son cada vez más profundos y aluden, entre otros, a la limitada participación del ciudadano en la toma de decisiones político-públicas.
Estos cuestionamientos provienen de los sectores de izquierda, algunos de los cuales abanderan el discurso marxista de un necesario cambio en la estructura del Estado, lo que ven posible únicamente a través de una revolución “radical” muy lejos de las reglas de juego existentes. Otros, en cambio sin dejar de buscar esos cambios, han emprendido en experiencias como el Presupuesto Participativo (PP) en Porto Alegre - Brasil que ha articulado a la sociedad civil organizada y al individuo común en procesos de participación política en donde en escala local ya se visibiliza manifestaciones de democracia directa paralelas a la democracia representativa.
El PP es ante todo, un proceso de deliberación y decisión por parte de la población acerca de las prioridades en las obras que debe realizar el municipio. Esta experiencia ha provocado relaciones sociales más justas, mejor gobernabilidad y mayor respeto hacia lo público. Enseña además: que el cambio es de doble vía y se requiere la participación y compromiso tanto de los actores de base como del Estado; que la institucionalización es elemento fundamental para garantizar la permanencia del proceso; que la mayor participación en el debate no ha generado elitización ni aparecimiento de nuevas redes clientelares; que genera mayor participación cuando los actores perciben oportunidades de ejercicio práctico en la toma de decisiones; y, que producen e incrementa habilidades y competencias ciudadanas.
Intelectuales y académicos de izquierda han sido ideólogos de estas experiencias, sin duda revolucionarias, porque hay dos forma de enfrentar los problemas: quejándose de ellos, criticando, pensando en el deber ser exclusivamente o demostrando que otra forma de hacer política y gobernar es posible. Conjugar lo radical con lo pragmático y demostrable, ese es el reto de una izquierda pro-activa y no retórica.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, julio de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
Estos cuestionamientos provienen de los sectores de izquierda, algunos de los cuales abanderan el discurso marxista de un necesario cambio en la estructura del Estado, lo que ven posible únicamente a través de una revolución “radical” muy lejos de las reglas de juego existentes. Otros, en cambio sin dejar de buscar esos cambios, han emprendido en experiencias como el Presupuesto Participativo (PP) en Porto Alegre - Brasil que ha articulado a la sociedad civil organizada y al individuo común en procesos de participación política en donde en escala local ya se visibiliza manifestaciones de democracia directa paralelas a la democracia representativa.
El PP es ante todo, un proceso de deliberación y decisión por parte de la población acerca de las prioridades en las obras que debe realizar el municipio. Esta experiencia ha provocado relaciones sociales más justas, mejor gobernabilidad y mayor respeto hacia lo público. Enseña además: que el cambio es de doble vía y se requiere la participación y compromiso tanto de los actores de base como del Estado; que la institucionalización es elemento fundamental para garantizar la permanencia del proceso; que la mayor participación en el debate no ha generado elitización ni aparecimiento de nuevas redes clientelares; que genera mayor participación cuando los actores perciben oportunidades de ejercicio práctico en la toma de decisiones; y, que producen e incrementa habilidades y competencias ciudadanas.
Intelectuales y académicos de izquierda han sido ideólogos de estas experiencias, sin duda revolucionarias, porque hay dos forma de enfrentar los problemas: quejándose de ellos, criticando, pensando en el deber ser exclusivamente o demostrando que otra forma de hacer política y gobernar es posible. Conjugar lo radical con lo pragmático y demostrable, ese es el reto de una izquierda pro-activa y no retórica.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, julio de 2007)
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Hacia la Constituyente (final) Algunas “malas palabras”
Este artículo no es lexicográfico, ni lingüístico. Alude no a “palabras fuertes” sino a algunos términos que se han convertido en malas palabras en el lenguaje ecuatoriano y que inciden en la percepción que el ciudadano común tiene de la política, de la democracia y en consecuencia de las instituciones y poderes del Estado.
¿Se ha preguntado, mi apreciado lector, el por qué de su desconfianza en el sistema político? Si lo ha hecho, es probable que las respuestas a esta pregunta se desplacen en varios sentidos, todos atravesados por percepciones y por la carga negativa que se ha dado a términos como “pacto”, “alianza”, “mayoría” “congreso”, “partidos políticos”, “políticos” y otros.
Lamentablemente, la ANC no será un mecanismo “revolucionario” que cambie las relaciones de producción; es una herramienta que puede facilitar a través de dispositivos institucionales, la mejor distribución de la riqueza, eficacia en la administración pública y transparencia en los espacios de representación.
Pero ¿qué pasará después? Ya está claro que no existe un proyecto alternativo a la democracia representativa, siendo así, ¿Puede haber democracia representativa sin legislativo? ¿Cómo los ciudadanos aceptarán un nuevo órgano legislativo si términos como: “congreso” “pacto” “alianza” “mayoría” “partidos políticos” son mala palabra?¿Cómo puede pensarse la representación sin partidos políticos, si hasta los “movimientos” se transforman en partidos en las contiendas electorales? ¿Cómo los actores políticos que despotrican contra las instancias de representación democrática devolverán a sus electores la fe en el sistema de partidos y en el legislativo?
Esta no es un defensa del caciquismo político que tanto mal nos ha hecho, tampoco de la democracia liberal. Quien piense que en democracia representativa es posible gobernar sin pactos, sin alianzas, sin mayoría, sin partidos y sin legislativo, está lejos que poner los pies sobre la tierra, está alucinando con un ideal sin forma aterrizada. Si lo que se busca es estabilidad política es menester quitar la carga negativa a estos términos, dejar de pensarlos como “malas palabras” y diseñar dispositivos institucionales que incentiven la cooperación y la reducción de fragmentación política en un marco de interés general, transparencia y ética.
Por: Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, julio de 2007)
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¿Se ha preguntado, mi apreciado lector, el por qué de su desconfianza en el sistema político? Si lo ha hecho, es probable que las respuestas a esta pregunta se desplacen en varios sentidos, todos atravesados por percepciones y por la carga negativa que se ha dado a términos como “pacto”, “alianza”, “mayoría” “congreso”, “partidos políticos”, “políticos” y otros.
Lamentablemente, la ANC no será un mecanismo “revolucionario” que cambie las relaciones de producción; es una herramienta que puede facilitar a través de dispositivos institucionales, la mejor distribución de la riqueza, eficacia en la administración pública y transparencia en los espacios de representación.
Pero ¿qué pasará después? Ya está claro que no existe un proyecto alternativo a la democracia representativa, siendo así, ¿Puede haber democracia representativa sin legislativo? ¿Cómo los ciudadanos aceptarán un nuevo órgano legislativo si términos como: “congreso” “pacto” “alianza” “mayoría” “partidos políticos” son mala palabra?¿Cómo puede pensarse la representación sin partidos políticos, si hasta los “movimientos” se transforman en partidos en las contiendas electorales? ¿Cómo los actores políticos que despotrican contra las instancias de representación democrática devolverán a sus electores la fe en el sistema de partidos y en el legislativo?
Esta no es un defensa del caciquismo político que tanto mal nos ha hecho, tampoco de la democracia liberal. Quien piense que en democracia representativa es posible gobernar sin pactos, sin alianzas, sin mayoría, sin partidos y sin legislativo, está lejos que poner los pies sobre la tierra, está alucinando con un ideal sin forma aterrizada. Si lo que se busca es estabilidad política es menester quitar la carga negativa a estos términos, dejar de pensarlos como “malas palabras” y diseñar dispositivos institucionales que incentiven la cooperación y la reducción de fragmentación política en un marco de interés general, transparencia y ética.
Por: Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, julio de 2007)
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Hacia la Constituyente (III)
Cuando se piensa en la Constituyente, es muy probable que sean dos dimensiones analíticas las que conminen nuestra atención: por un lado, la trascendencia o no del actual momento histórico como oportunidad para la reclamada y mediatizada reforma política (o como los más optimistas dirían para el giro en el modelo y la estructura del Estado); y por otro, la dimensión que alude a la contienda electoral en la que participan fuerzas políticas diversas.
En el artículo “Hacia la Constituyente (I)”, se advirtió algunos de los temas que deberá abordar la ANC en respuesta a la complejidad que la caracteriza como instrumento en el camino a definir el Régimen y Sistema Político del Ecuador. En el artículo “Hacia la Constituyente (II)” se exhortó en una propuesta normativa, a la calidad de la representación que debe definir las preferencias en la contienda electoral competitiva que se nos presenta. Sin embargo, mi estimado lector, es necesario un grado mayor de complejidad analítica, una tercera dimensión a discutir: El compromiso ciudadano con el nuevo contrato social que dará a luz la ANC, algo que compete a cada uno de nosotros.
La dimensión que invoco sugiere la necesidad de respeto a la institucionalidad formal que nacerá del innovado contrato social. Si los ecuatorianos hacemos tabla raza de la norma constitucional, si pretendemos encontrar subterfugios en ella para así filtrar intereses particulares, si asumimos irresponsablemente ese contrato social como algo ajeno a nosotros; no estaremos coadyuvando a la estabilidad política que discusivamente reclamamos.
No desconozco la imprescindible participación del pueblo en la esfera pública, al contrario, me sumo e insto a ella; pero es necesario evolucionar, es menester cambiar nuestra cultura política. O respetamos la institucionalidad que nosotros hemos provocamos y en ese marco generamos los cambios que la complejidad social amerite o condenamos a la Constitución a convertirse en “una más”.
No propongo empolvar el fervor revolucionario, sigo creyendo posible un modelo de organización social alternativa, un modelo del pueblo y para pueblo; pero una revolución no es viable a largo plazo sin un cambio de conciencias o sin coerción. Propongo lo primero. Aunque haga ruido a muchos revolucionarios… por algo hay que empezar.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, junio de 2007)
ncarrion@flacso.org.ec
En el artículo “Hacia la Constituyente (I)”, se advirtió algunos de los temas que deberá abordar la ANC en respuesta a la complejidad que la caracteriza como instrumento en el camino a definir el Régimen y Sistema Político del Ecuador. En el artículo “Hacia la Constituyente (II)” se exhortó en una propuesta normativa, a la calidad de la representación que debe definir las preferencias en la contienda electoral competitiva que se nos presenta. Sin embargo, mi estimado lector, es necesario un grado mayor de complejidad analítica, una tercera dimensión a discutir: El compromiso ciudadano con el nuevo contrato social que dará a luz la ANC, algo que compete a cada uno de nosotros.
La dimensión que invoco sugiere la necesidad de respeto a la institucionalidad formal que nacerá del innovado contrato social. Si los ecuatorianos hacemos tabla raza de la norma constitucional, si pretendemos encontrar subterfugios en ella para así filtrar intereses particulares, si asumimos irresponsablemente ese contrato social como algo ajeno a nosotros; no estaremos coadyuvando a la estabilidad política que discusivamente reclamamos.
No desconozco la imprescindible participación del pueblo en la esfera pública, al contrario, me sumo e insto a ella; pero es necesario evolucionar, es menester cambiar nuestra cultura política. O respetamos la institucionalidad que nosotros hemos provocamos y en ese marco generamos los cambios que la complejidad social amerite o condenamos a la Constitución a convertirse en “una más”.
No propongo empolvar el fervor revolucionario, sigo creyendo posible un modelo de organización social alternativa, un modelo del pueblo y para pueblo; pero una revolución no es viable a largo plazo sin un cambio de conciencias o sin coerción. Propongo lo primero. Aunque haga ruido a muchos revolucionarios… por algo hay que empezar.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, junio de 2007)
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Hacia la Asamblea Nacional Constituyente (II)
El artículo anterior esbozó algunos temas que indiscutiblemente deberán debatirse en la ANC y dejó planteada una cuestión central: ¿Quiénes deben ir a la Asamblea Constituyente?
Siendo la representación la forma que adquiere la democracia ecuatoriana, la respuesta implica varias consideraciones: Primero, el sistema de partidos en el Ecuador es débil y eso explica la emergencia de una política personalista afincada en la imagen mediática, en dónde propuestas nada programáticas sino ambiguas son el cleavage y el anzuelo para ganar las elecciones. Segundo, la representación en democracia liberal, lamentablemente, no adquiere las formas del mandato en derecho privado o lo que es lo mismo un mandado limitado en dónde el mandatario no puede hacer más allá de lo que el mandante dispone; tampoco la representación significa que los espacios como ANC deban necesariamente estar conformados por representantes de “todos” los sectores”.
Por último y entrando en el mundo de la filosofía política, es necesario pensar en los requisitos esperados de quienes debatan y aprueben la nueva Constitución.
Se ha dicho y de manera reiterativa que a la Constituyente deben ir los mejores, la pregunta que debemos hacernos los ecuatorianos es ¿quiénes son los mejores?
Elegir a los mejores no supone exclusivamente elegir a los nuevos, a los jóvenes, a los limpios, a los preparados, a los buenos o nobles, o a los que se dicen revolucionarios ¡ahh revolución! Palabra tan fácil de pronunciar, tan difícil de concebir. Hay que tener cuidado en no confundir: lo nuevo con lo novato; los jóvenes con los inexpertos; los limpios con quienes jamás tuvieron la oportunidad de dejar de serlo; los preparados como sinónimo de profesionales; los buenos, con los ingenuos; y, los revolucionarios con quienes dicen serlo.
No debemos elegir únicamente la imagen mediática de un candidato, sino a quienes estén preparados para manejar los difíciles temas de la Asamblea; hombres y mujeres que se conjuguen en buenos, limpios, preparados, que piensen en lo nacional y que sean capaces de debatir una nueva Constitución. Si no somos responsables al elegir y permitimos que una cara bonita, una imagen mediática o una propuesta ambigua nos seduzcan, que luego el pueblo ecuatoriano no se queje de los resultados.
Por.Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, junio de 2007)
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Siendo la representación la forma que adquiere la democracia ecuatoriana, la respuesta implica varias consideraciones: Primero, el sistema de partidos en el Ecuador es débil y eso explica la emergencia de una política personalista afincada en la imagen mediática, en dónde propuestas nada programáticas sino ambiguas son el cleavage y el anzuelo para ganar las elecciones. Segundo, la representación en democracia liberal, lamentablemente, no adquiere las formas del mandato en derecho privado o lo que es lo mismo un mandado limitado en dónde el mandatario no puede hacer más allá de lo que el mandante dispone; tampoco la representación significa que los espacios como ANC deban necesariamente estar conformados por representantes de “todos” los sectores”.
Por último y entrando en el mundo de la filosofía política, es necesario pensar en los requisitos esperados de quienes debatan y aprueben la nueva Constitución.
Se ha dicho y de manera reiterativa que a la Constituyente deben ir los mejores, la pregunta que debemos hacernos los ecuatorianos es ¿quiénes son los mejores?
Elegir a los mejores no supone exclusivamente elegir a los nuevos, a los jóvenes, a los limpios, a los preparados, a los buenos o nobles, o a los que se dicen revolucionarios ¡ahh revolución! Palabra tan fácil de pronunciar, tan difícil de concebir. Hay que tener cuidado en no confundir: lo nuevo con lo novato; los jóvenes con los inexpertos; los limpios con quienes jamás tuvieron la oportunidad de dejar de serlo; los preparados como sinónimo de profesionales; los buenos, con los ingenuos; y, los revolucionarios con quienes dicen serlo.
No debemos elegir únicamente la imagen mediática de un candidato, sino a quienes estén preparados para manejar los difíciles temas de la Asamblea; hombres y mujeres que se conjuguen en buenos, limpios, preparados, que piensen en lo nacional y que sean capaces de debatir una nueva Constitución. Si no somos responsables al elegir y permitimos que una cara bonita, una imagen mediática o una propuesta ambigua nos seduzcan, que luego el pueblo ecuatoriano no se queje de los resultados.
Por.Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, junio de 2007)
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Hacia la Asamblea Nacional Constituyente (I)
Qué se va a discutir en la ANC? El presente artículo por su naturaleza, jamás podría pretender agotar la discusión, sin embargo y con modestia sugiere analizar elementos que escapa a la teoría del rational choice y lamentablemente al capital de la mayor parte del electorado.
En la ANC no se discutirá la independencia ni la constitución de un nuevo Estado y eso marca la diferencia con una asamblea constituyente en el sentido clásico. Pero si se discutirá o debería discutirse, el régimen político, el modelo de Estado, si seguirá siendo éste presidencial o si se innovará hacia el parlamentarismo o semipresidencialismo; se discutirá el marco institucional del Estado, es decir, la conformación de los organismos de control, el sistema electoral y las entidades del régimen seccional autónomo; las capacidades y limitaciones de las funciones del Estado, la forma en que se elegirá a los burócratas de esas funciones; los dispositivos participativos en el sistema de partidos políticos; las herramientas para evitar las pugnas entre el ejecutivo y el legislativo (gobernabilidad); los mecanismos de accountability horizontal y vertical; el diseño de control constitucional; la organización territorial del estado y la regulación de los medios de comunicación.
Deberá discutirse también, el camino de la política exterior ecuatoriana, la forma en que se aprobará o desaprobará los tratados y convenios internacionales, la estructura y organización del Servicio Exterior; la relación entre el Estado y el mercado, las políticas macroeconómicas de esa relación, la vía del desarrollo económico, la participación privada en áreas económicas específicas como los hidrocarburos; los dispositivos de distribución y redistribución; la regulación del sistema bancario, financiero y de valores; la conformación y ejecución del presupuesto general del Estado, el gasto social, la inversión en áreas estratégicas como educación, salud y seguridad social; y, por último deberá debatirse la operativización de los DESC (derechos económicos, sociales y culturales), los derechos colectivos y las garantías constitucionales.
Estos son temas que deberán discutirse en la ANC y que nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes deben participar como Asambleístas? Y ¿A quiénes el pueblo debe elegir?
Por. Melania Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
ncarrion@flacso.org.ec
En la ANC no se discutirá la independencia ni la constitución de un nuevo Estado y eso marca la diferencia con una asamblea constituyente en el sentido clásico. Pero si se discutirá o debería discutirse, el régimen político, el modelo de Estado, si seguirá siendo éste presidencial o si se innovará hacia el parlamentarismo o semipresidencialismo; se discutirá el marco institucional del Estado, es decir, la conformación de los organismos de control, el sistema electoral y las entidades del régimen seccional autónomo; las capacidades y limitaciones de las funciones del Estado, la forma en que se elegirá a los burócratas de esas funciones; los dispositivos participativos en el sistema de partidos políticos; las herramientas para evitar las pugnas entre el ejecutivo y el legislativo (gobernabilidad); los mecanismos de accountability horizontal y vertical; el diseño de control constitucional; la organización territorial del estado y la regulación de los medios de comunicación.
Deberá discutirse también, el camino de la política exterior ecuatoriana, la forma en que se aprobará o desaprobará los tratados y convenios internacionales, la estructura y organización del Servicio Exterior; la relación entre el Estado y el mercado, las políticas macroeconómicas de esa relación, la vía del desarrollo económico, la participación privada en áreas económicas específicas como los hidrocarburos; los dispositivos de distribución y redistribución; la regulación del sistema bancario, financiero y de valores; la conformación y ejecución del presupuesto general del Estado, el gasto social, la inversión en áreas estratégicas como educación, salud y seguridad social; y, por último deberá debatirse la operativización de los DESC (derechos económicos, sociales y culturales), los derechos colectivos y las garantías constitucionales.
Estos son temas que deberán discutirse en la ANC y que nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes deben participar como Asambleístas? Y ¿A quiénes el pueblo debe elegir?
Por. Melania Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
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Hacia la Asamblea Nacional Constituyente (I)
Qué se va a discutir en la ANC? El presente artículo por su naturaleza, jamás podría pretender agotar la discusión, sin embargo y con modestia sugiere analizar elementos que escapa a la teoría del rational choice y lamentablemente al capital de la mayor parte del electorado.
En la ANC no se discutirá la independencia ni la constitución de un nuevo Estado y eso marca la diferencia con una asamblea constituyente en el sentido clásico. Pero si se discutirá o debería discutirse, el régimen político, el modelo de Estado, si seguirá siendo éste presidencial o si se innovará hacia el parlamentarismo o semipresidencialismo; se discutirá el marco institucional del Estado, es decir, la conformación de los organismos de control, el sistema electoral y las entidades del régimen seccional autónomo; las capacidades y limitaciones de las funciones del Estado, la forma en que se elegirá a los burócratas de esas funciones; los dispositivos participativos en el sistema de partidos políticos; las herramientas para evitar las pugnas entre el ejecutivo y el legislativo (gobernabilidad); los mecanismos de accountability horizontal y vertical; el diseño de control constitucional; la organización territorial del estado y la regulación de los medios de comunicación.
Deberá discutirse también, el camino de la política exterior ecuatoriana, la forma en que se aprobará o desaprobará los tratados y convenios internacionales, la estructura y organización del Servicio Exterior; la relación entre el Estado y el mercado, las políticas macroeconómicas de esa relación, la vía del desarrollo económico, la participación privada en áreas económicas específicas como los hidrocarburos; los dispositivos de distribución y redistribución; la regulación del sistema bancario, financiero y de valores; la conformación y ejecución del presupuesto general del Estado, el gasto social, la inversión en áreas estratégicas como educación, salud y seguridad social; y, por último deberá debatirse la operativización de los DESC (derechos económicos, sociales y culturales), los derechos colectivos y las garantías constitucionales.
Estos son temas que deberán discutirse en la ANC y que nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes deben participar como Asambleístas? Y ¿A quiénes el pueblo debe elegir?
Por. Melania Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
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En la ANC no se discutirá la independencia ni la constitución de un nuevo Estado y eso marca la diferencia con una asamblea constituyente en el sentido clásico. Pero si se discutirá o debería discutirse, el régimen político, el modelo de Estado, si seguirá siendo éste presidencial o si se innovará hacia el parlamentarismo o semipresidencialismo; se discutirá el marco institucional del Estado, es decir, la conformación de los organismos de control, el sistema electoral y las entidades del régimen seccional autónomo; las capacidades y limitaciones de las funciones del Estado, la forma en que se elegirá a los burócratas de esas funciones; los dispositivos participativos en el sistema de partidos políticos; las herramientas para evitar las pugnas entre el ejecutivo y el legislativo (gobernabilidad); los mecanismos de accountability horizontal y vertical; el diseño de control constitucional; la organización territorial del estado y la regulación de los medios de comunicación.
Deberá discutirse también, el camino de la política exterior ecuatoriana, la forma en que se aprobará o desaprobará los tratados y convenios internacionales, la estructura y organización del Servicio Exterior; la relación entre el Estado y el mercado, las políticas macroeconómicas de esa relación, la vía del desarrollo económico, la participación privada en áreas económicas específicas como los hidrocarburos; los dispositivos de distribución y redistribución; la regulación del sistema bancario, financiero y de valores; la conformación y ejecución del presupuesto general del Estado, el gasto social, la inversión en áreas estratégicas como educación, salud y seguridad social; y, por último deberá debatirse la operativización de los DESC (derechos económicos, sociales y culturales), los derechos colectivos y las garantías constitucionales.
Estos son temas que deberán discutirse en la ANC y que nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes deben participar como Asambleístas? Y ¿A quiénes el pueblo debe elegir?
Por. Melania Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
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La cumbre de la injusticia, nada que esperar.
La cumbre de los siete países más desarrollados incluida Rusia, como se esperaba dejo una estela de sinsabores y confirmó que en los acuerdos y voluntad de los adalides de los países más poderosos, no está la solución, ni la esperanza de días mejores para los países del Sur.
Las protestas de la sociedad civil organizada, no calaron en las decisiones o mejor dicho no incidieron en la toma de decisiones por parte de los representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, Canadá, Italia y Rusia.
Gran parte de la sociedad civil detesta a los caudillos de estos países: a Bush por ser responsable de la guerra en Irak y Guantánamo; a Blair por ser compinche de Bush en sus estratagemas militaristas; a Prodi, Merkel y Sarkozy por su escalada anti-estado de bienestar en Europa, único vestigio positivo y superviviente en el atomizador sistema capitalista; a Harper que ha llevado la política doméstica canadiense hacia la administración Bush; a Shinzo Abe, que está restableciendo el militarismo japonés; y, a Putin que ha recurrido a métodos estalinistas rechazados por la sociedad civil. Con estos antecedentes, era claro que no había mucho que esperar de la cumbre de la injusticia.
Nuevamente se “acordó” incrementar la ayuda a África, para cumplir a medias con los objetivos del milenio, pero después de los incumplimientos característicos, ni siquiera eso puede esperarse. Otro tema analizado y fuertemente apoyado por Merkel, fue la reducción de los gases con efecto invernadero para tratar el calentamiento global, pero tampoco en este tema se llegó a acuerdos prácticos que escapen a una manifestación discursiva de compromiso, la razón: Si EU no suscribió el protocolo de Kyoto, mal podría anhelarse un compromiso con resultados concretos.
Los resultados de las conversaciones entre Rusia y EU en relación al escudo antimisiles en Europa queda en el mantel diplomático de los próximos meses, sin embargo, sirvió para comprobar una vez más como las potencias mundiales están más preocupadas por su poder bélico que por el desarrollo del tercer mundo.
Estos países deben proponerse pagar la gran deuda que tienen con el tercer mundo, una deuda por la ininterrumpida explotación de recursos y la contaminación ambiental que generan merced a una lógica nada ajena al sistema capitalista.
Melania Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
Las protestas de la sociedad civil organizada, no calaron en las decisiones o mejor dicho no incidieron en la toma de decisiones por parte de los representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, Canadá, Italia y Rusia.
Gran parte de la sociedad civil detesta a los caudillos de estos países: a Bush por ser responsable de la guerra en Irak y Guantánamo; a Blair por ser compinche de Bush en sus estratagemas militaristas; a Prodi, Merkel y Sarkozy por su escalada anti-estado de bienestar en Europa, único vestigio positivo y superviviente en el atomizador sistema capitalista; a Harper que ha llevado la política doméstica canadiense hacia la administración Bush; a Shinzo Abe, que está restableciendo el militarismo japonés; y, a Putin que ha recurrido a métodos estalinistas rechazados por la sociedad civil. Con estos antecedentes, era claro que no había mucho que esperar de la cumbre de la injusticia.
Nuevamente se “acordó” incrementar la ayuda a África, para cumplir a medias con los objetivos del milenio, pero después de los incumplimientos característicos, ni siquiera eso puede esperarse. Otro tema analizado y fuertemente apoyado por Merkel, fue la reducción de los gases con efecto invernadero para tratar el calentamiento global, pero tampoco en este tema se llegó a acuerdos prácticos que escapen a una manifestación discursiva de compromiso, la razón: Si EU no suscribió el protocolo de Kyoto, mal podría anhelarse un compromiso con resultados concretos.
Los resultados de las conversaciones entre Rusia y EU en relación al escudo antimisiles en Europa queda en el mantel diplomático de los próximos meses, sin embargo, sirvió para comprobar una vez más como las potencias mundiales están más preocupadas por su poder bélico que por el desarrollo del tercer mundo.
Estos países deben proponerse pagar la gran deuda que tienen con el tercer mundo, una deuda por la ininterrumpida explotación de recursos y la contaminación ambiental que generan merced a una lógica nada ajena al sistema capitalista.
Melania Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
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RCTV, democracia y libertad de expresión en América Latina
La no renovación de la concesión a RCTV por parte del gobierno venezolano, ha sido duramente criticada y lo que muy bien puede ser un conflicto de resolución interna, se ha revestido de matices políticos diversos.
De entre los argumentos y denuncias esgrimidas dos son las que conminan particular atención: Que no hay libertad de expresión y en consecuencia democracia en Venezuela; y, que el caso venezolano puede generar el efecto dominó en la Región.
Respecto a lo primero hay que considerar que la teoría de la democracia liberal, que es la contemporánea, esgrime que un requisito básico de la democracia es el Estado de Derecho en el que se establecen las reglas y el que permite la libre competencia entre los actores políticos. Por antonomasia hay algo que no pocos se atreverían a afirmar: los medios de comunicación muchas veces han desviado su rol informativo y su proclamada imparcialidad para cumplir fines políticos no conjugados con el interés común y la estabilidad política de un país. Esto nos lleva a dos claras conclusiones: el gobierno venezolano legitimó su decisión conforme a derecho y en democracia; y, en efecto la decisión tiene un gran componente de retaliación política por la participación de RCTV en la asonada golpista.
Los maniqueos políticos de ambas partes están jugando en un escenario político cargado de simbolismo, pero dada la estrafalaria cobertura que se le ha dado al caso RCTV, una decisión que legitime hacia el mundo la decisión, podría ser en efecto una consulta popular, aunque ello signifique un alto costo económico y satisfaga las pretensiones del oponente.
Por otro lado, el efecto dominó que se teme suceda en América Latina por la influencia que Chávez posee, es menos probable, porque haciendo una génesis del conflicto, su reproducción significaría un costo político que talvez los líderes de la región no estén dispuestos a pagar.
De cualquier forma, en democracia liberal y en cualquier régimen en donde la mayoría gobierne, la libertad de expresión, incluso de la minoría, no puede ser sacrificada. Los medios juegan un rol trascendental en la formación de la opinión pública y en este contexto lo idóneo no es conculcarlos sino regular su participación en la arena de lo político.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
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De entre los argumentos y denuncias esgrimidas dos son las que conminan particular atención: Que no hay libertad de expresión y en consecuencia democracia en Venezuela; y, que el caso venezolano puede generar el efecto dominó en la Región.
Respecto a lo primero hay que considerar que la teoría de la democracia liberal, que es la contemporánea, esgrime que un requisito básico de la democracia es el Estado de Derecho en el que se establecen las reglas y el que permite la libre competencia entre los actores políticos. Por antonomasia hay algo que no pocos se atreverían a afirmar: los medios de comunicación muchas veces han desviado su rol informativo y su proclamada imparcialidad para cumplir fines políticos no conjugados con el interés común y la estabilidad política de un país. Esto nos lleva a dos claras conclusiones: el gobierno venezolano legitimó su decisión conforme a derecho y en democracia; y, en efecto la decisión tiene un gran componente de retaliación política por la participación de RCTV en la asonada golpista.
Los maniqueos políticos de ambas partes están jugando en un escenario político cargado de simbolismo, pero dada la estrafalaria cobertura que se le ha dado al caso RCTV, una decisión que legitime hacia el mundo la decisión, podría ser en efecto una consulta popular, aunque ello signifique un alto costo económico y satisfaga las pretensiones del oponente.
Por otro lado, el efecto dominó que se teme suceda en América Latina por la influencia que Chávez posee, es menos probable, porque haciendo una génesis del conflicto, su reproducción significaría un costo político que talvez los líderes de la región no estén dispuestos a pagar.
De cualquier forma, en democracia liberal y en cualquier régimen en donde la mayoría gobierne, la libertad de expresión, incluso de la minoría, no puede ser sacrificada. Los medios juegan un rol trascendental en la formación de la opinión pública y en este contexto lo idóneo no es conculcarlos sino regular su participación en la arena de lo político.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", junio de 2007)
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Se calienta el motor franco-alemano
Como ya había advertido en un artículo anterior, las elecciones francesas no podían ser consideradas ajenas para ningún país del mundo, debido a su fuerza política estratégica tanto desde Europa como también desde el seno de Naciones Unidas.
El triunfo de Sarkozy era más que probable, los votos del denominado “centro” que Royal trató de conquistar, le fueron esquivos y la derecha francesa se apresta a importantes transformaciones en la política nacional e internacional.
Además de la profundización de medidas económicas y sociales que afectarán a los sectores menos favorecidos de la gran Francia y que con certeza se cobijarán en un discurso de identidad nacional, un tanto peligroso, Sarkozy como Ministro del Interior, venía pensando y se manifestó en varias ocasiones profundamente preocupado por la parálisis en la que se encontraba la Unión Europea, situación en la que su país y holanda al decir no a la Constitución en el 2005, tienen gran responsabilidad.
Ya en el sillón de De Gaulle, Sarkozy ha demostrado la urgencia de impulsar la Unión Europea y con la canciller alemana Angela Merkel se calienta el motor franco-alemano que podría sacar a la UE del Stand bye en el que se encuentra. El “no” francés a una constitución europea que ponía en riesgo su envidiable “estado de bienestar”, podría convertirse en el “si” a un tratado común que permita cambios en el parlamento y la comisión europea para perpetuar la influencia de los cuatro países más poblados de Europa, una visión muy al estilo Sarkozy.
Una Unión Europea, fuerte y decidida como lo fue Francia al oponerse a crímenes de guerra y a intervenciones militares disfrazadas, podría significar mayor seguridad internacional y el equilibrio de poder reclamado por Rusia y el mundo, sin embargo, aunque es menos probable, un giro en la política exterior de la UE hacia el intervencionismo militar sería el peor de los escenarios para el sistema internacional contemporáneo. Pero ya en otro ámbito, existe el peligro inminente que el motor franco-alemano también sea el impulso para leyes anti-inmigrantes reclamadas permanentemente por Sarkozy y, que Francia impulsando la UE países como Turquía corren peligro de ser rechazados en la Unión lo que significaría cambios en las estrategias de Europa del Este y de Rusia.
Por. Melania Carrión G. /Artículo publicado en Diario La Hora, mayo de 2007.
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El triunfo de Sarkozy era más que probable, los votos del denominado “centro” que Royal trató de conquistar, le fueron esquivos y la derecha francesa se apresta a importantes transformaciones en la política nacional e internacional.
Además de la profundización de medidas económicas y sociales que afectarán a los sectores menos favorecidos de la gran Francia y que con certeza se cobijarán en un discurso de identidad nacional, un tanto peligroso, Sarkozy como Ministro del Interior, venía pensando y se manifestó en varias ocasiones profundamente preocupado por la parálisis en la que se encontraba la Unión Europea, situación en la que su país y holanda al decir no a la Constitución en el 2005, tienen gran responsabilidad.
Ya en el sillón de De Gaulle, Sarkozy ha demostrado la urgencia de impulsar la Unión Europea y con la canciller alemana Angela Merkel se calienta el motor franco-alemano que podría sacar a la UE del Stand bye en el que se encuentra. El “no” francés a una constitución europea que ponía en riesgo su envidiable “estado de bienestar”, podría convertirse en el “si” a un tratado común que permita cambios en el parlamento y la comisión europea para perpetuar la influencia de los cuatro países más poblados de Europa, una visión muy al estilo Sarkozy.
Una Unión Europea, fuerte y decidida como lo fue Francia al oponerse a crímenes de guerra y a intervenciones militares disfrazadas, podría significar mayor seguridad internacional y el equilibrio de poder reclamado por Rusia y el mundo, sin embargo, aunque es menos probable, un giro en la política exterior de la UE hacia el intervencionismo militar sería el peor de los escenarios para el sistema internacional contemporáneo. Pero ya en otro ámbito, existe el peligro inminente que el motor franco-alemano también sea el impulso para leyes anti-inmigrantes reclamadas permanentemente por Sarkozy y, que Francia impulsando la UE países como Turquía corren peligro de ser rechazados en la Unión lo que significaría cambios en las estrategias de Europa del Este y de Rusia.
Por. Melania Carrión G. /Artículo publicado en Diario La Hora, mayo de 2007.
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Plan Ecuador
El gobierno ecuatoriano ha lanzado el Plan Ecuador, una política de estado que promueve la seguridad humana como resultado de la paz y el desarrollo y que se presenta en respuesta al Plan Colombia, este último, enfocado principalmente en el componente militar y de erradicación de cultivos ilícitos.
La iniciativa ecuatoriana es meritoria, las tensiones con el país vecino y en particular los efectos del conflicto interno colombiano en nuestro territorio, son el mayor problema del Ecuador en sus relaciones internacionales. La frontera norte, sin embargo, dejó de ser un asusto diplomático para convertirse en un problema social que exigía la respuesta gubernamental ya no aislada de la sociedad civil y de los dispositivos institucionales, era necesario articular todos los esfuerzos en un plan estratégico.
El plan que abarca a Carchi, Imbabura, Esmeraldas, Sucumbíos y Orellana y previsto hasta el año 2018, pese a discurrir el componente militar ya presupuestado, innova en un altísimo componente de desarrollo social y del capital humano en las poblaciones de incidencia. Considera la necesaria colaboración entre el ejecutivo, los gobiernos seccionales, la sociedad civil, las instituciones del Estado como el Ejército Nacional, el sistema judicial y por su puesto la cooperación internacional.
Era urgente reconocer que la vulnerabilidad de la frontera norte tiene una raíz afincada en la exclusión social y económica de la población y en particular en una ausencia del Estado. Esto último, en una lectura de poder estatal sugiere que el gobierno avanza hacia una mayor presencia del Estado y la reconquista de territorios menospreciados en la definición de políticas públicas y en los análisis políticos electorales.
El plan se orienta al fortalecimiento institucional para el desarrollo, la reactivación económica y el empleo, mejoramiento de la infraestructura social básica, derechos humanos, asistencia humanitaria y refugio, protección de la soberanía nacional e integridad del Estado.
Aún reconocimiento la parte normativa del Plan, queda pendiente que el gobierno ecuatoriano diseñe el Plan Estratégico Operativo para el primer cuatrienio, solo allí y con un análisis del presupuesto, componentes, actividades y resultados esperados, podrá medirse la posible eficacia de la iniciativa.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", mayo del 2007)
La iniciativa ecuatoriana es meritoria, las tensiones con el país vecino y en particular los efectos del conflicto interno colombiano en nuestro territorio, son el mayor problema del Ecuador en sus relaciones internacionales. La frontera norte, sin embargo, dejó de ser un asusto diplomático para convertirse en un problema social que exigía la respuesta gubernamental ya no aislada de la sociedad civil y de los dispositivos institucionales, era necesario articular todos los esfuerzos en un plan estratégico.
El plan que abarca a Carchi, Imbabura, Esmeraldas, Sucumbíos y Orellana y previsto hasta el año 2018, pese a discurrir el componente militar ya presupuestado, innova en un altísimo componente de desarrollo social y del capital humano en las poblaciones de incidencia. Considera la necesaria colaboración entre el ejecutivo, los gobiernos seccionales, la sociedad civil, las instituciones del Estado como el Ejército Nacional, el sistema judicial y por su puesto la cooperación internacional.
Era urgente reconocer que la vulnerabilidad de la frontera norte tiene una raíz afincada en la exclusión social y económica de la población y en particular en una ausencia del Estado. Esto último, en una lectura de poder estatal sugiere que el gobierno avanza hacia una mayor presencia del Estado y la reconquista de territorios menospreciados en la definición de políticas públicas y en los análisis políticos electorales.
El plan se orienta al fortalecimiento institucional para el desarrollo, la reactivación económica y el empleo, mejoramiento de la infraestructura social básica, derechos humanos, asistencia humanitaria y refugio, protección de la soberanía nacional e integridad del Estado.
Aún reconocimiento la parte normativa del Plan, queda pendiente que el gobierno ecuatoriano diseñe el Plan Estratégico Operativo para el primer cuatrienio, solo allí y con un análisis del presupuesto, componentes, actividades y resultados esperados, podrá medirse la posible eficacia de la iniciativa.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", mayo del 2007)
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El agua convertida en una mercancía más
A propósito de la celebración del día internacional del agua Naciones Unidas y la FAO advirtieron de la necesidad de “afrontar la escasez de agua”, una advertencia que conmina a los gobiernos del mundo a definir estrategias de aprovechamientos sustentable del recurso.
Un informe de NU señala que para el año 2025, aproximadamente el 60% de la población mundial será afectada por la escasez del líquido vital, sin embargo, no se ha realizado la reflexión que en este tema es imperativa e impostergable: el agua se ha convertido en una mercancía más.
En efecto, el recurso natural “no renovable” considerado en la mayor parte de país como un bien público no susceptible de enajenación ni prescripción, pretende ser convertido y con la venia de instancias multilaterales como la OMC en una mercancía más; incluso en el caso de los países en vías de desarrollo, es asumido por las grandes empresas transnacionales como uno de los commodities (materia prima) que se explotan y exportan sin valor agregado para que las empresas ampliamente industrializadas los procesen y regresen a los países de origen en forma de productos de consumo masivo y a precios que superan en demasía los costos.
Como advierten Keohane y Nye, las actuales relaciones internacionales ya no responden a conflictos originados exclusivamente en problemas limítrofes y de territorio, sino a pugnas por recursos primariamente energéticos; pero en el futuro, los recursos energéticos talvez pasen a un segundo plano porque llegará el momento en que el mundo no solo requiera movilizar maquinaria o la industria automotriz, sino sobrevivir.
La naturaleza está desgastada, la intensificación de guerras por recursos naturales como el aguda se avecina, una manifestación de ello es Cochabamba, en donde las empresas transnacionales ya hicieron del agua una mercancía. Actualmente 1.100 millones de personas carecen de acceso al agua potable y aproximadamente 2.400 millones no gozan de adecuado saneamiento lo que deviene en problemas sociales como malnutrición, desnutrición y mortalidad.
Conmemorar el día del agua, incita reflexionar sobre mecanismos que impidan que el recurso sea un commoditie más; caso contrario, como se teme, las generaciones venideras heredarán el caos que hemos provocado.
Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", marzo de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
Un informe de NU señala que para el año 2025, aproximadamente el 60% de la población mundial será afectada por la escasez del líquido vital, sin embargo, no se ha realizado la reflexión que en este tema es imperativa e impostergable: el agua se ha convertido en una mercancía más.
En efecto, el recurso natural “no renovable” considerado en la mayor parte de país como un bien público no susceptible de enajenación ni prescripción, pretende ser convertido y con la venia de instancias multilaterales como la OMC en una mercancía más; incluso en el caso de los países en vías de desarrollo, es asumido por las grandes empresas transnacionales como uno de los commodities (materia prima) que se explotan y exportan sin valor agregado para que las empresas ampliamente industrializadas los procesen y regresen a los países de origen en forma de productos de consumo masivo y a precios que superan en demasía los costos.
Como advierten Keohane y Nye, las actuales relaciones internacionales ya no responden a conflictos originados exclusivamente en problemas limítrofes y de territorio, sino a pugnas por recursos primariamente energéticos; pero en el futuro, los recursos energéticos talvez pasen a un segundo plano porque llegará el momento en que el mundo no solo requiera movilizar maquinaria o la industria automotriz, sino sobrevivir.
La naturaleza está desgastada, la intensificación de guerras por recursos naturales como el aguda se avecina, una manifestación de ello es Cochabamba, en donde las empresas transnacionales ya hicieron del agua una mercancía. Actualmente 1.100 millones de personas carecen de acceso al agua potable y aproximadamente 2.400 millones no gozan de adecuado saneamiento lo que deviene en problemas sociales como malnutrición, desnutrición y mortalidad.
Conmemorar el día del agua, incita reflexionar sobre mecanismos que impidan que el recurso sea un commoditie más; caso contrario, como se teme, las generaciones venideras heredarán el caos que hemos provocado.
Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", marzo de 2007)
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MINUSTAH devela contradicciones en la izquierda latinoamericana
Aunque resulte poco grato, cuando ciertos hechos y realidades superan las esferas del discurso e incluso los propósitos, dejando ver contradicciones, es necesario conminar al análisis y dejar la que reflexión alcance las esferas prohibidas a la pasión y las fuertes emociones que giros nacionalistas despiertan en mentes excitadas por los cambios e ideales renovadores.
La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití MINUSTAH de iniciativa Franco-Norteamericano-Canadiense, enviada al país Caribeño en junio del 2004 con el título de “intervención humanitaria” para promover la estabilización de Haití, subsumido en un conflicto político en el que Estados Unidos jugó un rol importante al auspiciar el derrocamiento de Aristide, legítimo mandatario; poco ha respondido a los principios que la crearon y por el contrario ha sido blanco de ataques incluso del mismo pueblo haitiano y la comunidad internacional que ve con desagrado acciones militares contra civiles en áreas pobres como Cité Soleil.
No llama la atención que una misión de la ONU, cuyo mandato fue renovado hasta el 15 de octubre de 2007, sea duramente criticada por sus acciones en contra de población civil bajo el manto del discurso de la democratización, pero si asombra que aproximadamente el 40% de soldados de la misión, esté conformada por latinoamericanos provenientes de países como Brasil, Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay.
Nos preguntamos, ¿Dónde queda el respeto a la soberanía de los pueblos y las críticas al intervencionismo? ¿Por qué los mass media, actor internacional relevante, no denuncian realidades tan cercanas como la de Haití? ¿Cómo puede entenderse que gobiernos progresistas mantengan tropas en una misión señalada como ineficiente y que ya ha cobrado vidas inocentes? Si este es un ensayo para lo que sería una fuerza multinacional latinoamericana como la OTAN, la prueba y error, no darán muy buenos resultados, es necesario que los gobiernos sudamericanos retiren sus tropas y que la fuerza militar que se forme en Latinoamérica no tenga vicios que deslegitimen de antemano su conformación.
Los gobiernos progresistas, críticos con políticas exteriores de intervencionismo como la de Estados Unidos, no están ajenos a contradicciones que debe ponerse de manifiesto, porque la censura de lo no correcto debe ser denuncia para anticipar lo correcto.
Por. Melania Noemí Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora", marzo de 2007)
La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití MINUSTAH de iniciativa Franco-Norteamericano-Canadiense, enviada al país Caribeño en junio del 2004 con el título de “intervención humanitaria” para promover la estabilización de Haití, subsumido en un conflicto político en el que Estados Unidos jugó un rol importante al auspiciar el derrocamiento de Aristide, legítimo mandatario; poco ha respondido a los principios que la crearon y por el contrario ha sido blanco de ataques incluso del mismo pueblo haitiano y la comunidad internacional que ve con desagrado acciones militares contra civiles en áreas pobres como Cité Soleil.
No llama la atención que una misión de la ONU, cuyo mandato fue renovado hasta el 15 de octubre de 2007, sea duramente criticada por sus acciones en contra de población civil bajo el manto del discurso de la democratización, pero si asombra que aproximadamente el 40% de soldados de la misión, esté conformada por latinoamericanos provenientes de países como Brasil, Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay.
Nos preguntamos, ¿Dónde queda el respeto a la soberanía de los pueblos y las críticas al intervencionismo? ¿Por qué los mass media, actor internacional relevante, no denuncian realidades tan cercanas como la de Haití? ¿Cómo puede entenderse que gobiernos progresistas mantengan tropas en una misión señalada como ineficiente y que ya ha cobrado vidas inocentes? Si este es un ensayo para lo que sería una fuerza multinacional latinoamericana como la OTAN, la prueba y error, no darán muy buenos resultados, es necesario que los gobiernos sudamericanos retiren sus tropas y que la fuerza militar que se forme en Latinoamérica no tenga vicios que deslegitimen de antemano su conformación.
Los gobiernos progresistas, críticos con políticas exteriores de intervencionismo como la de Estados Unidos, no están ajenos a contradicciones que debe ponerse de manifiesto, porque la censura de lo no correcto debe ser denuncia para anticipar lo correcto.
Por. Melania Noemí Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora", marzo de 2007)
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¿Qué motiva la visita de Bush a América Latina?
En un primer momento hay razones vinculadas a intereses, en materia de bio-combustibles en el caso del etanol en Brasil; de promoción comercial como sería el caso de Uruguay, aunque en este país existe un valor político agregado que radica en la percepción que tiene EUA de este país como un modelo a seguir en el camino hacia la democratización; Colombia no podría haber faltado, tanto más cuanto que, Uribe se constituye en el mejor aleado del imperio y además representa intereses de seguridad y estabilidad en la resolución de dos grandes ejes problemáticos: los grupos insurgentes y el narcotráfico; aunque a muchos llama la atención que el país centroamericano elegido por Bush no haya sido uno de sus mejores aliados como Salvador, sin duda Guatemala es no desdeñable debido a su ubicación geográfica e importancia como ruta de tránsito de ilegales; y, por último, México país con el que EUA tiene un tema en la mesa aún no resuelto, la migración.
Pero haciendo un análisis en un segundo momento, podemos advertir que estos países tienen una característica en común: sus presidentes no han dejado de coquetear con Washington y pueden ser vistos como aliados o potenciales aliados. Esta cualidad por inducción nos lleva a comprender la dimensión política de la visita y sin duda en el trasfondo aparece un personaje al que no pocos conocemos, Chávez.
Sumado a ello, situaciones políticas internas en EUA como el triunfo demócrata en las elecciones, las críticas al gobierno por su descuido hacia la región lo que habría permitido el triunfo de gobiernos de tinte progresista ahora alineados con Venezuela y el nombramiento de Negroponte como adjunto de la Secretaria de Estado; han motivado que EUA quiera reconquistar la región y enviar el mensaje de que ésta sigue siendo su patio trasero o en el mejor de los casos, que sigue siendo importante.
Pese a las intenciones de Bush, es muy difícil que Lula responda positivamente a una alineación en contra de Venezuela, al menos eso sugiere el rechazo a la no tan grata visita que ya se evidenció en Brasil, aunque tampoco puede esperarse un Lula manifestándose contra el imperio al estilo Chávez, después de todo no hay que olvidar que en una visión realista de intereses, Brasil tiene los suyos propios y está jugando como puede.
Por. Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, marzo de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
Pero haciendo un análisis en un segundo momento, podemos advertir que estos países tienen una característica en común: sus presidentes no han dejado de coquetear con Washington y pueden ser vistos como aliados o potenciales aliados. Esta cualidad por inducción nos lleva a comprender la dimensión política de la visita y sin duda en el trasfondo aparece un personaje al que no pocos conocemos, Chávez.
Sumado a ello, situaciones políticas internas en EUA como el triunfo demócrata en las elecciones, las críticas al gobierno por su descuido hacia la región lo que habría permitido el triunfo de gobiernos de tinte progresista ahora alineados con Venezuela y el nombramiento de Negroponte como adjunto de la Secretaria de Estado; han motivado que EUA quiera reconquistar la región y enviar el mensaje de que ésta sigue siendo su patio trasero o en el mejor de los casos, que sigue siendo importante.
Pese a las intenciones de Bush, es muy difícil que Lula responda positivamente a una alineación en contra de Venezuela, al menos eso sugiere el rechazo a la no tan grata visita que ya se evidenció en Brasil, aunque tampoco puede esperarse un Lula manifestándose contra el imperio al estilo Chávez, después de todo no hay que olvidar que en una visión realista de intereses, Brasil tiene los suyos propios y está jugando como puede.
Por. Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, marzo de 2007)
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Trabajo forzoso, nueva forma de servidumbre y esclatitud. Una realidad en todos los países latinoamericanos
Tuve el agrado de conocer a Eduardo Bedoya, que contratado por la OIT, realizó una investigación del trabajo forzoso en Perú, Bolivia y Paraguay. Luego de cuestionarle acerca de la metodología de la investigación para de esta forma validarla, gran impacto causó en mí los resultados. El trabajo forzoso se define como aquella condición en la que el supuesto “trabajador” recibe por adelantado bienes, dinero o alimentos de un habilitador o enganchador contratado por una empresa por lo general norteamericana, a cambio de trabajar bajo coerción para el pago de la deuda.
El informe revela datos interesantes, entre ellos, que los grupos afectados son principalmente las comunidades tradicionales, además visibiliza un espeluznante mecanismo caracterizado por tres elementos: Al “trabajador” no se le otorga un contrato legal en el que se indique la forma exacta en que se pagará lo adeudado, jamás se valora las unidades de trabajo, ni se explicita horarios; los bienes dados al trabajador son sobrevalorados; y, lo adelantado, que por lo generar es para supervivencia demora años en ser pagado, tiempo en el cual el “trabajador” y su familia están condenados a trabajar y pagar con creces lo prestado.
En Perú y Bolivia en los campos madereros y de castaña, en Paraguay en las haciendas incluso menonitas, la supuesta “relación laboral” es similar. En Perú, un hombre adquirió una máquina de coser valorada en menos de 200 dólares y debió trabajar con más de cinco años consecutivos en tala de bosques ilegales.
La OIT señala que aproximadamente 10 millones de personas en el mundo, de entre ellas 1’300.000 en Latinoamérica, vive en esta condición, forma de servidumbre que invita a los gobiernos y ciudadanos a emprender en una lucha sin cuartel. Es inconcebible que persistan prácticas feudales de esta magnitud, que permanezcamos inermes ante estos abusos contra nuestros pueblos en algún momento orgullosos de su casta y que creamos que son hechos aislados que no nos tocan.
La competencia a gran escala solo es posible abaratando costos de producción y la mejor manera de hacerlo es con mano de obra barata o, como en este caso, irrisoria; esa es la lógica del capitalismo defendido por mentes que ignoran o quieren ignorar estas realidades.
Por: Melania Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", marzo de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
El informe revela datos interesantes, entre ellos, que los grupos afectados son principalmente las comunidades tradicionales, además visibiliza un espeluznante mecanismo caracterizado por tres elementos: Al “trabajador” no se le otorga un contrato legal en el que se indique la forma exacta en que se pagará lo adeudado, jamás se valora las unidades de trabajo, ni se explicita horarios; los bienes dados al trabajador son sobrevalorados; y, lo adelantado, que por lo generar es para supervivencia demora años en ser pagado, tiempo en el cual el “trabajador” y su familia están condenados a trabajar y pagar con creces lo prestado.
En Perú y Bolivia en los campos madereros y de castaña, en Paraguay en las haciendas incluso menonitas, la supuesta “relación laboral” es similar. En Perú, un hombre adquirió una máquina de coser valorada en menos de 200 dólares y debió trabajar con más de cinco años consecutivos en tala de bosques ilegales.
La OIT señala que aproximadamente 10 millones de personas en el mundo, de entre ellas 1’300.000 en Latinoamérica, vive en esta condición, forma de servidumbre que invita a los gobiernos y ciudadanos a emprender en una lucha sin cuartel. Es inconcebible que persistan prácticas feudales de esta magnitud, que permanezcamos inermes ante estos abusos contra nuestros pueblos en algún momento orgullosos de su casta y que creamos que son hechos aislados que no nos tocan.
La competencia a gran escala solo es posible abaratando costos de producción y la mejor manera de hacerlo es con mano de obra barata o, como en este caso, irrisoria; esa es la lógica del capitalismo defendido por mentes que ignoran o quieren ignorar estas realidades.
Por: Melania Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", marzo de 2007)
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Las negociaciones en Kosovo, crónica de un fracaso anunciado.
Kosovo, una de las principales provincias Servias, con una población mayoritariamente albanesa y bajo el protectorado de la ONU desde 1999, se ha sentado a la mesa de negociaciones para discutir la propuesta del enviado especial de la ONU Martti Ahtisaari.
En esta, que será la última ronda de negociaciones, se han sentado los servios y los albano-kosovares, los primeros defienden a ultranza la unidad territorial de Servia y están dispuestos únicamente a negociar cierta autonomía para Kosovo y, los segundos buscan su independencia. En esta última ronda a culminarse los primeros días de marzo deberá discutirse la propuesta del enviado de la ONU cuyo postulado central es otorgar a Kosovo las cualidades propias de un Estado como son constitución, bandera, himno nacional y reconocimiento internacional, sin mencionar siquiera en sus 60 páginas la palabra independencia. Belgrado ya ha manifestado que no aceptará la propuesta al significar ésta el reconocimiento tácito de independencia y consecuente disgregación de Servia; por su parte, Pristina se mantiene en su deseo de independencia y niega la posibilidad de circunscribir su constitución a la servia.
¿Cuál es el dilema? ¿Qué impide una solución? ¿Cuál es el escenario que se aproxima? Como lo ha manifestado el mismo Ahtisaari el futuro es menos que esperanzador, por una simple razón: Para que exista la posibilidad de llegar a lo que en teoría de las negociaciones internacionales llamamos MAAN -Mejor Alternativa de un Acuerdo Negociado-, es necesario que los intereses de los jugadores no sean excluyentes, la propuesta en juego devela intereses no concordantes; en consecuencia, lo mejor que se podrá extraer de esta ronda son sondeos para la resolución del Consejo de Seguridad. Aún en este escenario, no hay que olvidar que Rusia, totalmente opuesta a la independencia de Kosovo, hará uso de su derecho al veto para impedir cualquier iniciativa que legitime las aspiraciones de Kosovo.
Pese a los esfuerzos reiterativos de NU todo parece indicar que el problema de Kosovo no muestra visos de solución en el corto o mediano plazo, aun cuando quede abierta la posibilidad de emular Dayton que puso fin a la guerra Servia-Bosnia Herzegovina en 1995.
Por. Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
En esta, que será la última ronda de negociaciones, se han sentado los servios y los albano-kosovares, los primeros defienden a ultranza la unidad territorial de Servia y están dispuestos únicamente a negociar cierta autonomía para Kosovo y, los segundos buscan su independencia. En esta última ronda a culminarse los primeros días de marzo deberá discutirse la propuesta del enviado de la ONU cuyo postulado central es otorgar a Kosovo las cualidades propias de un Estado como son constitución, bandera, himno nacional y reconocimiento internacional, sin mencionar siquiera en sus 60 páginas la palabra independencia. Belgrado ya ha manifestado que no aceptará la propuesta al significar ésta el reconocimiento tácito de independencia y consecuente disgregación de Servia; por su parte, Pristina se mantiene en su deseo de independencia y niega la posibilidad de circunscribir su constitución a la servia.
¿Cuál es el dilema? ¿Qué impide una solución? ¿Cuál es el escenario que se aproxima? Como lo ha manifestado el mismo Ahtisaari el futuro es menos que esperanzador, por una simple razón: Para que exista la posibilidad de llegar a lo que en teoría de las negociaciones internacionales llamamos MAAN -Mejor Alternativa de un Acuerdo Negociado-, es necesario que los intereses de los jugadores no sean excluyentes, la propuesta en juego devela intereses no concordantes; en consecuencia, lo mejor que se podrá extraer de esta ronda son sondeos para la resolución del Consejo de Seguridad. Aún en este escenario, no hay que olvidar que Rusia, totalmente opuesta a la independencia de Kosovo, hará uso de su derecho al veto para impedir cualquier iniciativa que legitime las aspiraciones de Kosovo.
Pese a los esfuerzos reiterativos de NU todo parece indicar que el problema de Kosovo no muestra visos de solución en el corto o mediano plazo, aun cuando quede abierta la posibilidad de emular Dayton que puso fin a la guerra Servia-Bosnia Herzegovina en 1995.
Por. Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
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La sociedad civil en Sudamérica
En esta oportunidad pretendo poner a consideración del lector una visión global del ayer y hoy de la sociedad civil, tan difícil de encasillar como concepto, pero que abarca a sectores organizados y un tanto disociados del aparato estatal y el mercado que coadyuvan de n formas al proceso de democratización.
En la región, la emergente sociedad civil, cuyas fuerzas principales son las organizaciones no gubernamentales primariamente de mujeres, derechos humanos y ambientalistas, hasta los 80s tuvo formas organizativas asociadas a un concepto de clase; en contrario sensu, su nuevo rostro responde a duras experiencias como el autoritarismo militar y civil, las fallas de la transición democrática y reformas económicas neoliberales como el Consenso de Washington.
La implementación de las reformas auspiciadas por EUA, FMI y BM, si bien permitió un relativo crecimiento económico, también visibilizó grandes problemas tanto en los países más desarrollados como Chile y Argentina, cuanto en economías menos prometedoras como las andinas.
Al visibilizarse que las famosas reformas estructurales solo habían ampliado la brecha de desigualdad y pobreza, en un nuevo Consenso, los mismos auspiciantes del de Washington vieron la necesidad de impulsar esferas como la democratización, en la que la participación de actores como la sociedad civil, se tornó fundamental.
La flexibilización laboral, liberalización de los mercados y otras consecuencias de las políticas de ajuste, permitió que actores tradicionales como los sindicatos aparezcan deslegitimados, al asociarse a ellos intereses particulares ajenos a las mayorías. Esto sumado al debilitamiento de los partidos políticos ha permitido a la nueva sociedad civil presentarse como más pluralista y catalizadora de las aspiraciones y demandas de la mayor parte de la población.
Esto que en buen romance invita a entender y dimensionar a la sociedad civil en su nuevo rol como actor no estatal influyente sugiere la vigilancia constante de las intenciones, agendas y acciones que emprenda, pues no podemos prescindir de su accionar en el proceso de democratización. Solo aprendiendo de los errores del pasado, sin olvidar la esencia de la lucha, se puede pensar la forma de construir, ese es el actual desafío.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
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En la región, la emergente sociedad civil, cuyas fuerzas principales son las organizaciones no gubernamentales primariamente de mujeres, derechos humanos y ambientalistas, hasta los 80s tuvo formas organizativas asociadas a un concepto de clase; en contrario sensu, su nuevo rostro responde a duras experiencias como el autoritarismo militar y civil, las fallas de la transición democrática y reformas económicas neoliberales como el Consenso de Washington.
La implementación de las reformas auspiciadas por EUA, FMI y BM, si bien permitió un relativo crecimiento económico, también visibilizó grandes problemas tanto en los países más desarrollados como Chile y Argentina, cuanto en economías menos prometedoras como las andinas.
Al visibilizarse que las famosas reformas estructurales solo habían ampliado la brecha de desigualdad y pobreza, en un nuevo Consenso, los mismos auspiciantes del de Washington vieron la necesidad de impulsar esferas como la democratización, en la que la participación de actores como la sociedad civil, se tornó fundamental.
La flexibilización laboral, liberalización de los mercados y otras consecuencias de las políticas de ajuste, permitió que actores tradicionales como los sindicatos aparezcan deslegitimados, al asociarse a ellos intereses particulares ajenos a las mayorías. Esto sumado al debilitamiento de los partidos políticos ha permitido a la nueva sociedad civil presentarse como más pluralista y catalizadora de las aspiraciones y demandas de la mayor parte de la población.
Esto que en buen romance invita a entender y dimensionar a la sociedad civil en su nuevo rol como actor no estatal influyente sugiere la vigilancia constante de las intenciones, agendas y acciones que emprenda, pues no podemos prescindir de su accionar en el proceso de democratización. Solo aprendiendo de los errores del pasado, sin olvidar la esencia de la lucha, se puede pensar la forma de construir, ese es el actual desafío.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
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Relaciones Internacionales
Somalia, el dilema entre el buen samaritano, el cizañoso y el cínico realista
Irak y Afganistán son los dos frentes ya comprometidos en la travesía antiterrorista, que como sabemos implica elementos más que de seguridad territorial, de seguridad económica, energética y por supuesto hegemónica. Pero a estos dos frentes ya se ha sumado un tercero: Somalia, aunque podría ser el cuarto, si recordamos que en la ofensiva de Israel contra Hezbollah el año pasado Bush refirió a Líbano como el tercer frente de “su” guerra antiterrorista.
Los recientes ataques aéreos y el envío de buques demuestra que Bush busca formar una coalición antiterrorista para convertir al territorio comprendido entre el Golfo de Adén y el Cuerno de África en otro centro de operaciones, aprovechándose del conflicto entre Somalia y Etiopía. La capital de Somalia fue tomada por la Unión de Tribunales Islámicos en junio del 2006, quienes buscaban poner orden en ese país, presa de la intranquilidad desde hace quince años; sin embargo, este Tribunal fue acusado por EUA de refugiar a dos líderes de Al-Qaeda y de recibir financiamiento iraní, razón por la que el “gendarme del mundo” ha promovido una ofensiva desde Etiopía, receptora de asistencia militar por parte de éste desde el 2002 como recompensa a las facilidades que Etiopía le otorga para sus reconocimientos aéreos. Mogadiscio ha sido tomada y existe en el país un despliegue de cerca de 20 mil solados etíopes, EUA ya ha convocado la intervención de un cuerpo de paz de Naciones Unidas, ha ofrecido ayuda humanitaria y 40 millones de dólares.
No debe sorprendernos que el segundo al mando de Al-Qaeda ya haya convocado a los musulmanes a la guerra santa en Somalia y que el portavoz de los Tribunales haya manifestado que no serán fácilmente vencidos. Bush pretende ser nuevamente un buen samaritano, pero como hemos visto más que eso ha pecado de cizañoso que no se contenta con atizar los conflictos étnicos en Irak, sino que también pretende indisponer contra Somalia a sus vecinos y condenar a un pueblo sufrido a mayor desgaste y conflicto interno. Pero muchos, sin embargo, encuentran que además de cizañoso Bush es la imagen cínica del realismo, en donde los ideales de paz, justicia e incluso democracia son borrados por el interés, la fuerza y el poder.
Melania N.Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
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Los recientes ataques aéreos y el envío de buques demuestra que Bush busca formar una coalición antiterrorista para convertir al territorio comprendido entre el Golfo de Adén y el Cuerno de África en otro centro de operaciones, aprovechándose del conflicto entre Somalia y Etiopía. La capital de Somalia fue tomada por la Unión de Tribunales Islámicos en junio del 2006, quienes buscaban poner orden en ese país, presa de la intranquilidad desde hace quince años; sin embargo, este Tribunal fue acusado por EUA de refugiar a dos líderes de Al-Qaeda y de recibir financiamiento iraní, razón por la que el “gendarme del mundo” ha promovido una ofensiva desde Etiopía, receptora de asistencia militar por parte de éste desde el 2002 como recompensa a las facilidades que Etiopía le otorga para sus reconocimientos aéreos. Mogadiscio ha sido tomada y existe en el país un despliegue de cerca de 20 mil solados etíopes, EUA ya ha convocado la intervención de un cuerpo de paz de Naciones Unidas, ha ofrecido ayuda humanitaria y 40 millones de dólares.
No debe sorprendernos que el segundo al mando de Al-Qaeda ya haya convocado a los musulmanes a la guerra santa en Somalia y que el portavoz de los Tribunales haya manifestado que no serán fácilmente vencidos. Bush pretende ser nuevamente un buen samaritano, pero como hemos visto más que eso ha pecado de cizañoso que no se contenta con atizar los conflictos étnicos en Irak, sino que también pretende indisponer contra Somalia a sus vecinos y condenar a un pueblo sufrido a mayor desgaste y conflicto interno. Pero muchos, sin embargo, encuentran que además de cizañoso Bush es la imagen cínica del realismo, en donde los ideales de paz, justicia e incluso democracia son borrados por el interés, la fuerza y el poder.
Melania N.Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
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Melania N. Carrión (Politóloga - Investigadora)
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¿Qué pasa con la sociedad civil latinoamericana?
La sociología, la teoría de las relaciones internacionales, la antropología social y otras ramas afines han debatido intensamente el concepto, significado y dimensión de las manifestaciones sociales coordinadas. Así, hablar de sociedad civil, movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales o acción colectiva, en un sentido tautológico ofrecería más de un debate.
Referirse a la categoría sociedad civil, implica en consecuencia, recocer el trasfondo epistemológico que abarca. Sin embargo, entendida ésta como las asociaciones independientes del estado, con intereses diversos, que participan en el sistema político en procura del reconocimiento o respeto a derechos varios, es necesario hacer algunas acotaciones.
La sociedad civil latinoamericana ha respondido a permanentes cambios, dos de los más importantes: su diversificación en identidades y cambio de intereses. Me explico: Hasta los 80s la sociedad civil se asociaba a los movimientos principalmente obreros y unos pocos campesinos cuyo radio de acción e interés era la lucha de clases, es decir, la lucha del proletariado. Más tarde con la caída del socialismo soviético, la relación de clase empieza a perder vigencia ideológica y se ve emerger una sociedad civil organizada en identidades diversas: asociaciones feministas, indígenas, ambientalistas y otras.
Este giro en la sociedad civil, sin duda, ha significado importantes avances en el constructo de nuevas percepciones y ha permitido problematizar relaciones antes ocultas, pero es necesario hacer una reflexión: ¿La sociedad civil en sus diversas manifestaciones habrá puesto en evidencia nuevas relaciones o más bien ha encubierto la base misma del problema social: la lucha de clases, las desigualdades y las asimetrías en el acceso a los medios de producción?
Esto no significa retomar el marxismo vulgarizado del modelo socialista soviético, sino dimensionar la lógica del capitalismo y la intrínseca relación de la estructura económica con el sistema político. Por supuesto que es más fácil pensar en la acción colectiva como promotora de cambios sociales o legales que verla como actora de cambios estructurales radicales, pero talvez, repensarse actor decisivo sea lo que Latinoamérica esté necesitando.
Por: Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, enero de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
Referirse a la categoría sociedad civil, implica en consecuencia, recocer el trasfondo epistemológico que abarca. Sin embargo, entendida ésta como las asociaciones independientes del estado, con intereses diversos, que participan en el sistema político en procura del reconocimiento o respeto a derechos varios, es necesario hacer algunas acotaciones.
La sociedad civil latinoamericana ha respondido a permanentes cambios, dos de los más importantes: su diversificación en identidades y cambio de intereses. Me explico: Hasta los 80s la sociedad civil se asociaba a los movimientos principalmente obreros y unos pocos campesinos cuyo radio de acción e interés era la lucha de clases, es decir, la lucha del proletariado. Más tarde con la caída del socialismo soviético, la relación de clase empieza a perder vigencia ideológica y se ve emerger una sociedad civil organizada en identidades diversas: asociaciones feministas, indígenas, ambientalistas y otras.
Este giro en la sociedad civil, sin duda, ha significado importantes avances en el constructo de nuevas percepciones y ha permitido problematizar relaciones antes ocultas, pero es necesario hacer una reflexión: ¿La sociedad civil en sus diversas manifestaciones habrá puesto en evidencia nuevas relaciones o más bien ha encubierto la base misma del problema social: la lucha de clases, las desigualdades y las asimetrías en el acceso a los medios de producción?
Esto no significa retomar el marxismo vulgarizado del modelo socialista soviético, sino dimensionar la lógica del capitalismo y la intrínseca relación de la estructura económica con el sistema político. Por supuesto que es más fácil pensar en la acción colectiva como promotora de cambios sociales o legales que verla como actora de cambios estructurales radicales, pero talvez, repensarse actor decisivo sea lo que Latinoamérica esté necesitando.
Por: Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, enero de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
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Melania N. Carrión (Politóloga - Investigadora)
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