La sociología, la teoría de las relaciones internacionales, la antropología social y otras ramas afines han debatido intensamente el concepto, significado y dimensión de las manifestaciones sociales coordinadas. Así, hablar de sociedad civil, movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales o acción colectiva, en un sentido tautológico ofrecería más de un debate.
Referirse a la categoría sociedad civil, implica en consecuencia, recocer el trasfondo epistemológico que abarca. Sin embargo, entendida ésta como las asociaciones independientes del estado, con intereses diversos, que participan en el sistema político en procura del reconocimiento o respeto a derechos varios, es necesario hacer algunas acotaciones.
La sociedad civil latinoamericana ha respondido a permanentes cambios, dos de los más importantes: su diversificación en identidades y cambio de intereses. Me explico: Hasta los 80s la sociedad civil se asociaba a los movimientos principalmente obreros y unos pocos campesinos cuyo radio de acción e interés era la lucha de clases, es decir, la lucha del proletariado. Más tarde con la caída del socialismo soviético, la relación de clase empieza a perder vigencia ideológica y se ve emerger una sociedad civil organizada en identidades diversas: asociaciones feministas, indígenas, ambientalistas y otras.
Este giro en la sociedad civil, sin duda, ha significado importantes avances en el constructo de nuevas percepciones y ha permitido problematizar relaciones antes ocultas, pero es necesario hacer una reflexión: ¿La sociedad civil en sus diversas manifestaciones habrá puesto en evidencia nuevas relaciones o más bien ha encubierto la base misma del problema social: la lucha de clases, las desigualdades y las asimetrías en el acceso a los medios de producción?
Esto no significa retomar el marxismo vulgarizado del modelo socialista soviético, sino dimensionar la lógica del capitalismo y la intrínseca relación de la estructura económica con el sistema político. Por supuesto que es más fácil pensar en la acción colectiva como promotora de cambios sociales o legales que verla como actora de cambios estructurales radicales, pero talvez, repensarse actor decisivo sea lo que Latinoamérica esté necesitando.
Por: Melania N. Carrión (Artículo publicado en Diario La Hora, enero de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
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