Jerusalén se encuentra estudiando la posibilidad de construir una nueva planta nuclear, el argumento por supuesto legítimo alude a la excesiva dependencia externa de hidrocarburos, la cada vez mayor incapacidad de la compañía eléctrica nacional para el suministro de energía a todo el país y la alta polución del aire ocasionada por las centrales hidroeléctricas.
Este anuncio no tendría mayor repercusión sino estuviéramos haciendo referencia a uno de los principales aliados y protegidos de Estados Unidos y, si no existiera aún una tensa calma por las iniciativas de Irán orientadas hacía los mismos fines y utilizadas por la coalición pro-EUA para instigar al mundo contra el país árabe so pretexto de que este es una amenaza a la seguridad y estabilidad de la región y del mundo.
Si bien esta decisión no esta aún aprobada pese a que gozaría del respaldo de un gran número de importantes funcionarios israelíes, resulta interesante esperar la respuesta de la comunidad internacional y de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que en ocasiones similares y cuando se trata de países denominados “parias” o “del eje del mal”, han respondido al más mínimo indicio o pronunciamiento de actividades nucleares de una manera nada amistosas y al contrario amenazante e incluso coercitiva.
¿Acaso porque se trata de Israel el mundo debe confiar a ciegas en sus buenos propósitos y fines pacíficos? Me temo que la respuesta es obvia, sin pretender desestimar el beneficio de la duda, los antecedentes de Israel no precisamente como un país pacífico con acciones militaristas únicamente defensivas, de respeto a los derechos humanos o a la soberanía de los pueblos; nos permiten concluir que existen motivos y agravantes suficientes para considerar tan o más peligroso a Israel que a Irán. Después de todo, no podemos olvidar las históricas ambiciones perseguidas por Estados Unidos con apoyo de Israel y viceversa.
Pese a que en la esfera internacional las manifestaciones son poco lógicas para el derecho internacional y la paz, aunque muy comprensibles para los intereses de las grandes potencias; en aras de mantener la desgastada legitimidad, los “gendarmes” del mundo deberán cuidar con cautela la respuesta que den a la iniciativa israelí.
Por. Melania Noemí Carrión G. (Artículo publicado en Diario La Hora, en agosto de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec
miércoles, 14 de mayo de 2008
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