miércoles, 14 de mayo de 2008

Somalia, el dilema entre el buen samaritano, el cizañoso y el cínico realista

Irak y Afganistán son los dos frentes ya comprometidos en la travesía antiterrorista, que como sabemos implica elementos más que de seguridad territorial, de seguridad económica, energética y por supuesto hegemónica. Pero a estos dos frentes ya se ha sumado un tercero: Somalia, aunque podría ser el cuarto, si recordamos que en la ofensiva de Israel contra Hezbollah el año pasado Bush refirió a Líbano como el tercer frente de “su” guerra antiterrorista.
Los recientes ataques aéreos y el envío de buques demuestra que Bush busca formar una coalición antiterrorista para convertir al territorio comprendido entre el Golfo de Adén y el Cuerno de África en otro centro de operaciones, aprovechándose del conflicto entre Somalia y Etiopía. La capital de Somalia fue tomada por la Unión de Tribunales Islámicos en junio del 2006, quienes buscaban poner orden en ese país, presa de la intranquilidad desde hace quince años; sin embargo, este Tribunal fue acusado por EUA de refugiar a dos líderes de Al-Qaeda y de recibir financiamiento iraní, razón por la que el “gendarme del mundo” ha promovido una ofensiva desde Etiopía, receptora de asistencia militar por parte de éste desde el 2002 como recompensa a las facilidades que Etiopía le otorga para sus reconocimientos aéreos. Mogadiscio ha sido tomada y existe en el país un despliegue de cerca de 20 mil solados etíopes, EUA ya ha convocado la intervención de un cuerpo de paz de Naciones Unidas, ha ofrecido ayuda humanitaria y 40 millones de dólares.
No debe sorprendernos que el segundo al mando de Al-Qaeda ya haya convocado a los musulmanes a la guerra santa en Somalia y que el portavoz de los Tribunales haya manifestado que no serán fácilmente vencidos. Bush pretende ser nuevamente un buen samaritano, pero como hemos visto más que eso ha pecado de cizañoso que no se contenta con atizar los conflictos étnicos en Irak, sino que también pretende indisponer contra Somalia a sus vecinos y condenar a un pueblo sufrido a mayor desgaste y conflicto interno. Pero muchos, sin embargo, encuentran que además de cizañoso Bush es la imagen cínica del realismo, en donde los ideales de paz, justicia e incluso democracia son borrados por el interés, la fuerza y el poder.
Melania N.Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", febrero de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec

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