miércoles, 14 de mayo de 2008

El crecimiento económico, el desarrollo y el capital humano en América Latina

La ciencia económica, ocupa un gran sitial en la formación teórica basada en la formulación matemática desde donde nacen los postulados del crecimiento económico. Los estudios de Smith y Ricardo y los modelos propuestos por Harrod, Domar y Solow, proveen mecanismos de comprensión de la dinámica capitalista y del crecimiento cuantitativo de los países, unos tomando como punto de partida al mercado y sus aparentes “leyes intrínsecas”, otros argumentando variables como el ahorro en el iceberg del quehacer económico proyectado hacia mejores niveles de inversión, el capital físico y la relación capital – trabajo y, quienes proponen la inclusión de las variables tecnología y conocimiento.
Sin embargo, muchos analistas, han presentado manifiesta insatisfacción por estas explicaciones que no están dando respuesta a los requerimientos sociales, a su real dinámica y a la necesidad de progreso.
Bajo nuevos enfoques socio-económicos han emergido importantes aportes como el de Zen, enfocado al capital humano como pilar fundamental del desarrollo.
Cabe entonces una distinción entre lo que representa el crecimiento económico y lo que de manera más amplia se comprende como desarrollo. La relación entre el capital, la productividad y la inversión en capital humano, es básica para comprender el progreso en los países. El desarrollo endógeno sugiere la necesidad inminente de invertir en el capital humano, esto es, en educación, salud, vivienda y protección ambiental, factores que juegan importante rol en la dinámica del desarrollo.
Ahora bien, América Latina se ha caracterizado por bajos niveles de crecimiento y desarrollo económico, menores niveles de productividad en relación a países desarrollados, problemas de institucionalidad y pésimos resultados con las políticas de ajuste de la CEPAL, Banco Mundial y otros.
El problema de la salud, la educación y la vivienda, están articulados en la Región, como en todo el mundo, al proceso productivo; sin embargo, no se ha dimensionado o por lo menos no de manera práctica la necesidad de focalizar eficaces esfuerzos de inversión hacía estos segmentos, pese a que en su conjunto registra después de África, los mayores niveles de pobreza, baja escolaridad y desnutrición infantil.
Por: Melania Noemí Carrión
mcarrion@uasb.edu.ec (Artículo publicado en "Diario La Hora", enero de 2007)

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