domingo, 11 de mayo de 2008

La masacre de Virgina y la construcción de significados

El análisis de las relaciones internacionales no puede supeditarse exclusivamente a las interacciones entre los Estados, no cuando estas interacciones se basan también en significados que a su vez se construyen con percepciones.
El mundo se solidariza, como debe ser, con las familias de las víctimas y con la nuevamente azotada sociedad norteamericana; pero también el mundo se escandaliza y se preocupa porque ya no puede pensarse en este hecho como aislado, como la manifestación individual de una mente enferma, sino como la expresión de la anomia social y la atomización de la sociedad individualista contemporánea.
Pensar que la masacre de Virgina es ajena a la ocurrida en Minnesota en 2005, la de Virginia en 2002 y la trágicamente recordada en Columbine High School en Colorado en abril de 1999, sería pretender cubrir la luz del sol con un dedo; y creer por otro lado, que quienes perpetraron tales actos no sufrían desórdenes psicológicos profundos, una ingenuidad.
Pero en efecto estos actos están relacionados y demuestran que el estado Norteamericano además de librar una guerra de intereses hacia su exterior, está en guerra consigo mismo, con su pluralidad, con su intento de asimilación y con su incapacidad para construir una buena sociedad.
La masacre se presta para una amplia y a la vez peligrosa construcción de significados, pero en ello su raíz social no puede negarse. Las expresiones: “You have vandalized my heart…I die like Jesus Christ, to inspire generations of the weak and the defenseless people…” de Cho Seung-Hui, son una denuncia, un reproche y un llamado. Una denuncia a la destrucción del alma, un reclamo por la exclusión y un terrible llamado para que otros que se sientan igual, se inmolen y sacrifiquen en nombre de los débiles e indefensos. Pero el contexto post septiembre 11, la psicosis social de amenaza permanente, el frente anti-migrante y otros, pueden advertir más significados.
La globalización ha acelerado la movilidad horizontal y en países como EUA promueve la asimilación cultural forzada en contra del reconocimiento de la diferencia, pero este significado podría estar siendo olvidado por la sociedad norteamericana permitiendo al contrario males como la xenofobia.

Melania Noemí Carrión G. (Artículo publicado en "Diario La Hora" en abril de 2007)
mcarrion@uasb.edu.ec

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