miércoles, 14 de mayo de 2008

La crisis humanitaria colombiana

La reciente aparición de los videos en los que la secuestrada Ingrid Betancourt envía claros mensajes de estrategia al Gobierno de Uribe, el consecuente llamado de los hijos y madre de la colombo-francesa así como el pedido del propio Sarkozy a las FARC para su liberación antes de navidad, sitúa el intercambio humanitario nuevamente entre los primero titulares.
Lo lamentable es que pese a lo inédito de los últimos acontecimientos la dinámica de la crisis humanitaria no ha variado, las aparentes concesiones del Gobierno de Uribe no han sido nada más que eso, aparentes; pues la posiciones en esencia siguen siendo las mismas, los valores y concepciones de los medios que deben legitimar el acuerdo, permanecen inmutables, en consecuencia, no puede esperarse resultados positivos en la vía de la negociación porque cuando se negocia en base a posiciones es imposible el acuerdo.
El problema fundamental que impide el acuerdo humanitario es el desconocimiento de sus connotaciones “humanitarias”, los hacedores de seguridad interna colombiana están asumiendo de manera errónea que la concesión en el acuerdo será perder espacio y sucumbir ante la guerrilla, están en consecuencia asociando al proceso de paz al proceso de canje humanitario como si tratara de una misma cosa; cuando en esencia, el acuerdo humanitario es ajeno a la guerra o a la paz, conforme los principios establecidos en los Cuatro Convenios de Ginebra y los protocolos adicionales.
Las posiciones tanto del Gobierno cuanto de la guerrilla, parecen haber entrado en una variación de lo que en teoría de juegos denominamos el “juego de la gallina”, en donde los actores guiados por una cierta irracionalidad estratégica avanzan en sus propósitos en un juego de fuerzas, esperando que el otro sea el que desista, el que de su brazo a torcer, solo que en este caso, no se avizora un pronto desenlace. Como todo en política, el problema no es el fin sino los medios y costos. El Gobierno Colombiano no desmilitarizará Pradera y Florida, dos departamento del Valle del Cauca conforme a la exigencia de las FARC; por su parte, la guerrilla sabe que el precio de Betancourt ha subido y en eso el Vicepresidente colombiano, no se equivoca. Sería un acto en verdad humanitario, contra todo pronóstico, que las FARC liberen a Betancourt de manera unilateral.
Por. Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en Diario la Hora, diciembre de 2007)
ncarrion@flacso.org.ec

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