En el comercio internacional, múltiples temas determinaron las relaciones de la posguerra. Durante el predominio y vigencia del GATT el debate libre comercio vs proteccionismo fue causa de fricciones, que aún no se han superado debido a limitaciones como los requisitos de desempeño, las medidas fito sanitarias y estándares de calidad, paradójicamente aplicados por los países que promocionan a rajatabla la liberalización. A este nuevo proteccionismo, se suman otros temas como la asimetría en las condiciones comerciales, el papel de las multinacionales, la tendencia a la suscripción de acuerdos regionales y bilaterales de comercio y el rol de la tecnología e intangibles como la propiedad intelectual.
La Declaración Ministerial que dio lugar a la Ronda de Doha para el Desarrollo, visibilizó las diferencias latentes entre los países del Norte y del Sur, en reconocimiento de que los primeros tienen la fuerza económica, industrial y productiva que les permite ser competitivos, dejando en desventaja a los países en desarrollo que se encuentran supeditados a procesos productivos de escaso valor agregado y al deterioro real de los términos de intercambio.
En la Conferencia de Hong Kong con el 60% de Doha concluida, se verificó una vez más que los países en desarrollo son siempre los más sacrificados. Por ejemplo, en servicios se hicieron modificaciones que permitirán acelerar la liberalización de ese sector, hecho que beneficia primariamente a los países del Norte, tanto más cuanto que, los países del Sur son escasa o nulamente competitivos en esa rama. Lo mismo sucede con el acceso a mercados para productos no agrícolas que camina hacia una mayor liberalización, en claro detrimento del Sur. Por último, se decidió impulsar un paquete de desarrollo que incluye aspectos como los de Propiedad Intelectual, difícilmente beneficiosos para los países del Sur.
Es preocupante que los países promotores de la liberalización del comercio en todo el mundo, sean los causantes del estancamiento de Doha al negarse desmantelar los subsidios agrícolas altamente perjudiciales para el Sur. No es extraño entonces su creciente interés en consolidar acuerdos bilaterales de comercio o OMC-plus que les permitan cristalizar objetivos no alcanzados en la esfera multilateral.
Por. Melania Noemí Carrión G. (Artículo publicado en Diario "La Hora", octubre de 2006)
miércoles, 14 de mayo de 2008
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