miércoles, 14 de mayo de 2008

La lección venezolana

El 2 de diciembre el pueblo venezolano se enfrentó en una batalla electoral a la dicotómica elección de aprobar las reformas constitucionales o negarlas, al decir SI daba espacio a cambios que en la tesis del “socialismo del siglo XXI”, promovían mayores beneficios sociales, el fortalecimiento del “poder popular” en un escenario de un cierto tipo de democracia directa con el protagonismo de los consejos comunales, y, por supuesto - y aquí lo más polémico-, la ampliación del las atribuciones del ejecutivo, mayor participación estatal y la posibilidad de que Chávez se “perpetué en el poder”.
Finalmente, el NO resultó triunfador y el temor de aquellos que ven a Chávez como una amenaza quedo en este encuentro sosegado, sin embargo, el 2D dejó algunas lecciones más profundas que la victoria o la derrota:
a) La primera es algo no desconocido para los politólogos: “el pueblo” no es homogéneo, no es la unidad monolítica que una débil interpretación roussoniana sugiere, al que cual hay que interpretarlo o darle pensando lo que más le conviene, entonces ¿quiénes forman el pueblo venezolano? Ni son todos los que votaron por el SI, ni son todos los que votaron por el NO; como los “otros”, los “enemigos del pueblo”, no pueden ser todos los que votaron por el NO, si así fuera, el pueblo no sería la mayoría ¿Complejo no?
b) Si estamos pensando en aquella democracia schumpeteriana en la que se escudan aventuras intervensionistas, el oficialismo venezolano envió un claro mensaje: ¡Señores en Venezuela hay democracia! los defensores de esa democracia no pueden decir en estos momentos que en Venezuela hay dictadura o totalitarismo;
c) Decir que Chávez fue el gran perdedor de la jornada, es poca visión, Chávez resultó también triunfador, pues confirmó que respeta las instituciones y que la democracia mínima no está en peligro, así tranquilizó a muchos sectores y les quito el pan del día a sus detractores; y,
d) la mayoría de los venezolanos o temen a las propuestas que corren el riesgo de ser totalitarias, o no están preparados para un estado socialista, o simplemente no lo quieren.
Ver el proceso venezolano entonces, no es solo pensar en juego suma cero, ni Chávez fue el total vencedor, ni la oposición puede adjudicarse un absoluto triunfo, todo depende de las acciones estratégicas que en función de este evento electoral lleven a cabo ambos frentes.
Por. Melania N. Carrión (Artículo publicado en el Diario La Hora, diciembre de 2007)
ncarrion@flacso.org.ec

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