miércoles, 14 de mayo de 2008

Un posible TLC ecuatoriano con Estados Unidos dependerá de la Segunda Vuelta Electoral

Que un pueblo tenga que elegir entre la esclavitud disfrazada y la libertad, solo significa que la primera logró vestirse con la segunda.
El extraño proceso electoral en Ecuador según informes oficiales ha dejado dos grandes vencedores, Álvaro Noboa y Rafael Correa, el primero un convencido neoliberal y el segundo un manifiesto nacionalista, dos opciones diametralmente opuestas entre las que un desalentado pueblo tendrá que elegir.
Desde un rincón ecuatoriano, en el que se auguraba una amplia votación para el líder nacionalista y no se esperaba importante apoyo para el conservador Álvaro Noboa, seguí de cerca un proceso electoral lleno de incertidumbres y sin sabores democráticos, sin embargo, más allá de lo que podría ser un superfluo análisis político, interés especial merece la expectativa internacional en cuanto a quien guiará los destinos del país y cómo éste definirá su política exterior.
Uno de los temas que de manera más amplia ha determinado las diferencias ideológicas entre los candidatos es precisamente el posible TLC con EUA. El neoliberal Noboa ha señalado que concluirá las negociaciones estancadas sin dilación de naturaleza alguna y sin realizar una consulta popular con este fin; por su parte, el nacionalista e integracionista Correa ha sido implacable al señalar que en su gobierno no habrá TLC con EUA.
De esta manera, el cierre de las negociaciones del TLC con EUA dependerá de la segunda vuelta electoral, razón suficiente para que los ecuatorianos asuman con responsabilidad su voto. La disyuntiva es clara, inclinarse por la apertura sin contemplaciones o elegir la protección a los intereses nacionales, propuesta central del candidato Correa.
Este discernimiento no podrá desconocer que la mal llamada negociación o dicho de otra manera proceso de adhesión, hasta el momento no ha reconocido mayores derechos que los que se ha dado a Colombia, Perú y a los demás países con quienes Estados Unidos ha firmado acuerdos de libre comercio con dos fines primigenios: alcanzar lo que no ha podido cristalizar en la esfera multilateral y utilizar el comercio internacional como táctica de seguridad nacional para evitar perder el control de áreas geopolíticas estratégicas.
Por: Melania Noemí Carrión (Artículo publicado en "Diario La Hora", octubre de 2006)

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